Otro de los debates que está en la mesa de los fiscalistas es a quien debe considerarse abogado tributario, si al robot o al empresario.
La capacidad económica las tiene las personas y de momento, los robots no son personas. Aunque existe en el ámbito civil, quien aboga por crear una personalidad robótica que se sumaría a las de las personas físicas y jurídicas. Mientras esta doctrina no prospere, los expertos se inclinan en considerar que el impuesto debe recaer sobre el empresario.
